Imagina por un momento a tu yo de 14 años, y que de repente te otorgaran unos poderes mitológicos: ¿qué harías con ellos? Ese es el punto de partida de ¡Shazam!, una película que recuerda a Big de Tom Hanks a la par que a las mejores historias de cómic de nuestra época. 

El universo de DC en el cine ha tenido un largo camino desde que estrenó El Hombre de Acero. La falta de una planificación concreta, los cambios en los rodaje y los conflictos creativos en el estudio, inundaron al DCEU de fracasos y películas con una acogida media. Con Wonder Woman descubrieron la pauta a seguir, y ello se vio en el impresionante éxito que tuvo Aquaman, lo que confirmó a Warner Bros el camino correcto. Ahora ¡Shazam! es la prueba definitiva de que DC está remontando en el mundo cinematográfico. 


La historia gira en torno a un huérfano adolescente que su vida se resume en las veinteseis casas de acogida de las que se ha fugado. Tras ser arrestado por la policía, es adoptado por una familia que no pretender darse por vencida con él, y decide quererlo sin condición. Cuando Billy obtiene los dones, explorará sus poderes con uno de sus hermanos de acogida, Freddy, y la mitológica madia del Mago servirán para comprar cervezas, grabar vídeos en Youtube, y algunas gamberradas propias de la edad de los protagonistas. La amistad de ambos es uno de los grandes pilares de la cinta. 

Billy, y su alter ego, Shazam, utiliza sus poderes para divertirse hasta que aparecen las fuerzas del mal, personificadas en el Dr. Thaddeus Sivana y los 7 pecados capitales. 

La película cuenta con constantes referencias al universo de DC y a sus héroes, con algunos momentos que agradecerán los fans de la compañía. La primera diferencia con el resto de entregas es que ¡Shazam! rebaja la oscuridad y la seriedad de las películas del estudio, siguiendo más el estilo de Aquaman, pero con un tono más humorístico, sin llegar a Deadpool. Y este toque de humor es en todo momento es justificado, estamos ante un adolescente con los poderes de un dios. 

Para quienes no lo sepáis, el nombre de este peculiar héroe procede de la mitología: S de Salomón (Sabiduría), H de Hércules (Fuerza), A de Atlas (Resistencia), Z de Zeus (el dios más poderoso, la electricidad, el rayo), A de Aquiles (Coraje), M de Mercurio (Velocidad): SHAZAM

Si algo hace bien es que, siendo una comedia de acción, sin grandes pretensiones, tiene una profundidad emocional en la que demuestra que ambas características no tienen porqué ser contrarias. 


Lo más latente que se puede observar en el público es que es muy fácil que te haga sentirse niño, en ¡Shazam! verás aquellas películas que tanto te gustaban de los ochenta y noventa, aplicándolo al cine de superhéroes actual. 

Una de las mejores cosas que hace la nueva película de DC es el tratamiento y la elaboración de sus personajes. Como siempre, se hace con gusto por cada detalle y con mucho mimo, convirtiéndose el grupo de protagonistas como la mejor virtud de la cinta. También se vuelve a cometer los mismos errores con un villano desdibujado y olvidable. 

Además de ese tono desenfadado y cómico, la historia tiene un gran mensaje (de esos que tanto gustan en DC, con madre incluida), y es sobre la familia. Tanto el villano como Billy, no han tenido (por diferentes circunstancias) el amor y el cariño de sus familias, pero Billy sí es querido por su nueva familia de acogida, y no podrá convertirse en el gran héroe que está destinado a ser hasta que se cuenta de que tiene el poder de elegir a su propia familia.

Otro de los grandes mensajes que tiene es que todo el mundo puede ser un superhéroe. Billy no es un alienigena kryptoniano, ni un multimillonario capaz de convertirse en un héroe; él es un chico huérfano, conflictivo, de los apestados del instituto y, aún así, le son otorgados los poderes de los dioses. Por no hablar de otros personajes poderosos que tendréis que descubrir vosotros mismos. ¡Shazam! también nos dice que no nos hace falta tener superpoderes para ser héroes, como una frase que se me quedó de la película: ‘Soy madre de acogida, ¿cuál es tu superpoder?’.

El final de Shazam es el broche de oro que subraya todo lo positivo que ha hecho la película. Es también cuando por fin llega el protagonismo de personajes que han estado en un segundo lugar en el resto de la cinta, y es algo gratificante. 

En definitiva, si Big, The Goonies, Deadpool y Superman pudieran ser una sola película, sería sin duda: ¡Shazam! Es de esas películas con las que entras a pasar un buen rato y sales con una sonrisa de oreja a oreja. 



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Por Luis

Sociólogo. En mis ratos libres me gusta ver series y opinar sobre ellas. Además de seriefilo y cinefilo, soy gaymer. Lady Gaga es mi musa y la música mi religión.

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